Capítulo 42

Volteo hacia la señora Aurora, es una mujer de si acaso 1,50 de estatura, tez blanca, ya con algunas arrugas en su rostro, sus ojos son marrones y cálidos, parece tierna, su cabello castaño ya pinta algunas canas. Aunque tiene la apariencia de una tierna viejecita, no pienso confiarme.

—Aurora, te encargo a la señorita Brooke— le dice a Armand.

—Claro señor, yo la cuidaré— se acerca a mí y me ve con cariño, pero algo no me está gustando, siento una presión en el pecho.

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