*Liam*
Podía escuchar las risitas de sus amigos y las burlas, pero nada de eso lo distrajo de lo que tenía frente a él. Toda su concentración estaba puesta en el hombre que lo miraba incrédulo y con la boca abierta. El hombre que había extrañado, llorado y que ahora estaba por fin en casa. Sintió las ansias brotar dentro de su pecho, ansias por dar esos escasos pasos y fusionarse con ese hombre en un férreo abrazo, encerrarse en su pecho y escuchar los latidos de su corazón. Y los pensamientos