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El punto de vista de Sofía
Mi alarma sonó por enésima vez en diez minutos y me di vuelta en la cama, gimiendo cansadamente y apretando los dientes mientras mis manos buscaban el reloj. Presioné el botón de repetición al instante y bostecé, con ganas de volver a la cama cuando me di cuenta con el ceño fruncido de que hoy las clases comenzaban de nuevo y no podía permitirme perder ninguna clase.
Me pasé las manos por el pelo cuando la alarma volvió a sonar y esta vez la apagué y luego me senté