Capítulo 31. Sangre caliente caribeña
— ¡Esto es el colmo! gritó Anabella ya incapaz de contenerse…
—Anabella —advirtió John en voz baja y ella se sentó, pero continuó hablando.
—Es que es inaudito, primero Mark me demanda custodia y ahora sus padres también —Anabella respiraba de forma agitada y es que hace un esfuerzo para no bufar como un toro.
—Mark Nixon fue contrademandado esta mañana, me parece que esta cita está un poco fuera de lugar, ya que quien quiere paz no amanece disparando —acotó Irina.
—Mark, acaba c