Paula
La verdad es que no deseo ni pensar sobre eso otra vez, aunque quiera hacerme la fuerte, ha dejado una marca profunda en mí. Un miedo que a veces logra paralizarme aún me afecta en las noches cuando tengo pesadillas con esos días. Trato de sacudir mis pensamientos cuando la puerta del elevador se abre y escucho gritos desde el apartamento.
—¡¿Quién es este mocoso?! ¡Matilde dime que hace aquí este niño horrible!
Escucho a mi hijo llorar y decir que lo suelte, lanzo lo que llevo en mis braz