Jun despertó la mañana siguiente, sintiéndose sumamente a gusto. La calidez que le dio la bienvenida al abrir los ojos, hizo que emitiera un suave suspiro—sintiéndose encantado.
Sin embargo, su humor cambió a uno de alarma una vez notó la mano que cubría su protuberante estómago. No sabía en qué momento habían pasado a la íntima posición, pero se encontraba prácticamente debajo del fornido cuerpo de Brendan, totalmente acurrucado. Lo divisó de reojo y pudo ver que aún dormía.
El Alfa lo abrazó