Brendan entró al estudio y se encontró con los ansiosos ojos de dos Omegas. Los ignoró y se sentó de forma casual en un sofá.
La verdad era que no entendía a qué se debía la extraña intervención de su familia.
Su abuelo estaba sentado tranquilamente—bebiendo su café, mientras que Donatella se encontraba de pie y vibraba con intranquilidad.
"Entonces... lo encontraste." Habló Ambrose, rompiendo el silencio. "¿Junne... está bien?"
"¿Por qué? ¿Piensas que le haría daño?" Contestó en un tono audaz.