Mundo de ficçãoIniciar sessãoAntes de entrar dentro del imponente edificio me paro en la entrada, respiro hondo para calmar los nervios y adelanto un pie armándome de valor. Nunca es fácil llegar a un sitio nuevo.
En recepción una simpática chica me indica donde tengo que ir y me entrega una placa con mi nombre y un código de barras que debo pasar todos los días por los escáneres. Pues si que tiene seguridad este sitio.
Cuando llego a mi planta me recibe una mujer mayor con unas gafas escandalosamente gruesas







