Rosalin se quedó asombrada ante la intempestiva salida de su amiga. Se volvió a ver al doctor Hearst y los modales vinieron en su rescate.
-¿Quieres más vino? – Preguntó Rosalin –
-¡Sí, claro! – Respondió el doctor y cuando vio que Rosalin se iba a levantar él la detuvo con un gesto de sus manos –
-¡No, espera! ¡Quédate tranquila! ¡Yo lo busco! ¿Puedo? – Dijo el doctor –
-¡Por supuesto! – Dijo Rosalin y el doctor se levantó a llenar su copa de vino –
-¡Siento mucho lo de Clarise! ¡Pierre es su