Ellie
Chocar de cabeza contra una inesperada pared de músculos resultaba demoledor. Ellie se tambaleó hacia atrás, casi chocando con la puerta. Dos fuertes manos la sujetaron por los hombros, enderezándola y asegurándose de que se mantenía firme sobre sus pies.
—¡Lo siento, Ellie! ¿Estás bien?
Miró los familiares ojos oscuros de Ulises y respiró aliviada al saber que era él. Por mucho que deseara que River volviera y hablara con ella, no estaba preparada para eso, al menos no todavía.