«No insinúo nada. Solo observo». Su mano bajó aún más, casi a mi cadera. «Rafael Blanco no suele llevar asistentes personales a cumbres. No les compra vestidos de diseñador. No las mira como te mira a ti».
«Se equivoca…»
«¿Sí?». Me pegó completamente a él, eliminando todo espacio entre nuestros cu