Papá siguió mirando a Mami y ella lo miraba a él, y algo estaba pasando entre ellos que hacía que el aire se sintiera raro, como justo antes de una tormenta.
—Ven aquí, mi niña —dijo papá, y me acercó con su brazo bueno, con mucho cuidado de todos los tubos y cables. Apoyé mi cabeza en su hombro y