Jules:
La partida de Audrey importaba porque no se había marchado como quien sale de una discusión. Se había marchado como quien acaba de perder uno de sus últimos refugios.
—Samantha —dije.
Me miró rápidamente—. Yo no hice esto —dijo—. Sé que no quieres creerme, pero no lo hice. Te lo juro.
Daniel se removió incómodo. —El mensaje no te ayuda precisamente —comentó—. Por mucho que quiera creerte, y por mucho que quiera creer que no le harías daño a tu amiga, no me queda más remedio que…
—Cállate