Victoria:
Era fácil encontrar a Daniel Cross cuando el problema olía a dinero. Estaba en la sala de control, con los auriculares alrededor del cuello y una tableta en la mano, observando los monitores con la ansiosa paciencia de quien sabía cómo convertir la ruina ajena en audiencia.
—Daniel —dije.
Se giró demasiado rápido, un gesto que delataba que había estado esperando a que alguien con influencia entrara y aprobara o rechazara su próxima decisión. —Victoria. Yo solo…
—Siéntate —le dije, y e