—¿A quién le llamas pez podrido y camarón maloliente?— exclamó Federico. —¿Estás buscando la muerte?
Federico estaba furioso, su mirada mostraba un frío y mortal deseo de matar. Sebastián, a su lado, también lucía sombrío. Con su habilidad en el período de fundación en su apogeo, era suficiente para ser un rey en la región de la Montaña de la Luna.
Ahora, un joven como Christian se atrevía a insultarlo llamándolo pez podrido y camarón maloliente. ¡No podía soportar semejante indignidad!
—Federic