—¡No tenemos objeciones!
La multitud se alegró enormemente.
En el círculo, todos sabían que la familia Ortiz y la familia Castro eran competidores comerciales, siempre habían estado en una relación de competencia en los negocios. ¡Domingo no podía ser un cómplice contratado por la familia Castro! ¡Si los hombres de Domingo verificaran la autenticidad, sería aún más convincente!
—Domingo, ¿qué haces aquí?
—No son bienvenidos en la familia Castro.
Hugo frunció el ceño y miró a Domingo con desdén.