Benaro se enfureció y levantó la mano, deseando golpear a Diana de nuevo.
—Papá, detente...— En ese momento, una voz débil se escuchó desde la cama, devolviendo la cordura a Benaro.
—Sergio, ¿has despertado? ¿Cómo te sientes ahora?— Benaro controló su ira y se acercó rápidamente a la cama.
—Yo...— Sergio abrió la boca, recordando lo que le había sucedido, cómo Christian lo había dejado lisiado, y se sumió en una profunda tristeza.
—Sergio, sé qué estás pasando por un momento difícil. No te preoc