Ambos sabían que Christian y Carmen tenían cierta relación. Incluso con solo usar su intuición, podían adivinarlo. ¡Carmen definitivamente estaba allí por Christian!
Sin embargo, Iñigo no pensaba lo mismo. Inmediatamente mostró una sonrisa encantadora y se acercó voluntariamente.
—Carmen, ¿qué haces aquí?—preguntó con una sonrisa amable. —¿Viniste especialmente para ayudarme?
Iñigo tenía una sonrisa encantadora en su rostro mientras admiraba la hermosa cara de Carmen. En sus ojos, no pudo evitar