—No... no es nada...—dijo Paula con la cara sonrojada, sin atreverse a mirar a los ojos de Christian.
Antes, de vez en cuando, se acercaba a Christian sin sentir nada. Pero ahora, su madre, su prima y los demás le aconsejaban encarecidamente que estuviera con él, lo que inevitablemente le hacía sentir incómoda.
Ahora, con Christian sentado junto a ella, incluso podía sentir claramente su fuerte olor a hombre, lo que le hizo sentir un extraño latido en el corazón.
—Chris, justo estábamos hablan