Sin embargo, ¿cómo podría soportar el señor Fuentes ser abofeteado dos veces seguidas frente a Paula y los demás? Con una expresión de ira y humillación en su rostro, exclamó: —¡Espérame! ¡Mi padre es Alberto Fuentes, el presidente de Grupo Fuentes! Si se entera de cómo me has golpeado, ¡no te dejará impune!
—¿Alberto? No tiene autoridad alguna sobre mí—se rio el hombre de mediana edad. —Joven, no digas que no te di la oportunidad. Llama ahora mismo a Alberto, quiero ver qué puede hacer contra m