—José, por favor déjame ir— dijo Dolores con una expresión suplicante en su rostro. Su mente estaba confundida y no sabía qué hacer.
—Dolores, las mujeres hermosas están hechas para que los hombres las admiren. ¡Deberías aprovechar tus ventajas!— respondió José con una sonrisa maliciosa. —No te preocupes, si estás conmigo, te aseguro que tendrás un ascenso y un aumento de salario, En la compañía obtendrás todo lo que deseas.
José se rió en secreto y aprovechando el momento en que la barrera psic