Fuera de la puerta, una joven hermosa de unos veintiséis o veintisiete años, vestida con un ajustado traje rojo y llevando un elegante bolso colgado en su espalda, entró acompañada por dos jóvenes hombres detrás de ella.
—Prima y cuñado, ¿cómo es que tienen tiempo para venir? ¿Por qué no avisaron antes de venir a casa?—Dolores estaba sorprendida.
La joven delante de ella era la hija de su tío, es decir, su prima Inés. El joven detrás de Inés era su esposo Carlos Hernández.
El padre de Dolores de