Ahora, viendo a Lucía y Carmen paradas frente a él, atractivas y al alcance de la mano, Domingo comenzó a tener malas intenciones hacia ambas mujeres.
—¿Te atreves?—Lucía cambió su expresión al darse cuenta de las malas intenciones de Domingo.
—Lo sabrás en un momento—Domingo se rio, sus ojos no podían evitar moverse entre las encantadoras figuras de Carmen y Lucía, mostrando una mirada codiciosa.
Aunque prefería el tipo de Lucía, su personalidad siempre anhelaba la belleza, y cuantas más mujere