En el banquete de compromiso entre Christian y Lucía, ambos presenciaron con sus propios ojos cómo Carmen había muerto trágicamente por amor a Christian.
Sin embargo, ahora, Carmen apareció frente a ellos viva y en carne propia. Todos palidecieron, como si hubieran visto un fantasma a plena luz del día.
—Iñigo, cierra la boca—le reprendió Marta con desagrado. —Eres tú quien parece un fantasma. Mi prima está perfectamente bien, no digas tonterías.
—¿Qué?
—¿Carmen está bien?
—¡Esto es imposible!—