Desde el principio, cuando Christian se enfrentó a Fernando, Lucía se dio cuenta de la situación delicada y envió discretamente un mensaje de socorro al señor Castro. Al recibir el pedido de ayuda de Lucía, el señor Castro reunió rápidamente a varios expertos de la familia Castro y se apresuró a llegar al lugar.
Al ver que Lucía y Christian estaban a salvo y no parecían haber sufrido daños, el señor Castro no pudo evitar sentir alivio. —¡Abuelo, finalmente has venido!— exclamó Lucía con alegría