Aprovechando esta oportunidad, Gonzalo lideró a varios expertos de la familia Ramos y se acercó rápidamente a Christian.
—Christian, ¿estás bien?
—Llegué tarde, espero que me perdones...— Gonzalo se disculpó con una sonrisa y saludó a Christian.
—Estoy bien, llegaste justo a tiempo—dijo Christian con una sonrisa.
—Me alegra escuchar eso—suspiró Gonzalo aliviado al ver que, aparte del hombro herido, Christian estaba ileso, finalmente se sintió aliviado.
—Gonzalo, ¿qué significa esto?
—No tenemos