—Marcos, reúne a los expertos de nuestra familia de inmediato. Voy a ir personalmente a la familia Ortiz para que Christian obtenga justicia—ordenó fríamente el señor Castro, con una mirada llena de determinación asesina.
—Sí— respondió Marcos y se dio la vuelta para marcharse.
Christian abrió la boca como si quisiera decir algo, pero se contuvo. La familia Ortiz era más poderosa que Fernando, y él no podía competir con ellos. Además, recién estaba comenzando a formar su propio poder y era total