—¡No te creas tan arrogante, chico!
—No te vayas, danos unos minutos y llamaremos a alguien ahora mismo.
Dijo Sebastián fríamente.
—Está bien, llamen a quien quieran.
—¡Quiero ver qué tan hábil es Guillermo!
Christian se rio con desdén.
—¿Qué?
Joaquín se sorprendió mucho y dijo rápidamente: —¡Christian, de ninguna manera!
—Guillermo es muy fuerte, no somos rival para los dos.
—A mi parecer, antes de que esto alerte a Guillermo, deberíamos actuar primero...
Joaquín dijo mientras una mirada feroz