—¿Qué dijiste? ¿Me estás desafiando? —Christian se quedó atónito ante las palabras, mostrando una expresión de incredulidad y frunciendo el ceño—. ¡No puede ser! —No podía creer lo que acababa de escuchar, su tono revelaba sorpresa y confusión.
Por supuesto, no fue el único sorprendido; los demás también mostraron asombro. Nadie esperaba que Benicio tomara esta inesperada decisión de desafiar a Christian. Este acto desvió de inmediato su atención, y ya no les importaba investigar lo sucedido ant