—¡Christian, han vuelto! —Al ver a Christian y a Leoncio entrar en la oficina, Nepomuceno sonrió y se levantó para recibirlos.
—Saludos, Nepomuceno —Christian y Leoncio hicieron una reverencia respetuosa a Nepomuceno.
—No hace falta tanta formalidad. Christian, Leoncio, ¿pueden contarme qué sucedió esta vez? Los dos, por favor, explíquenme rápidamente —Nepomuceno preguntó con cierta urgencia.
Aunque ya sabía del enfrentamiento entre Christian, Leoncio y Maximiliano, los detalles específicos aún