—Si no me equivoco, este debería ser el escondite de Maximiliano —dijo Christian con una sonrisa tenue.
—¿Qué estás diciendo?
—¿Lo que dijiste es verdad o falso?
—Christian, ¿cómo sabes que Maximiliano está escondido aquí?
Al escuchar esto, Leoncio y Adán quedaron sorprendidos.
Se miraron entre sí, viendo la expresión de duda en los ojos del otro.
Obviamente, ninguno de ellos podía entender cómo Christian, sin usar ningún método de rastreo aparente, podía encontrar fácilmente el escondite de Max