Claro, en marcado contraste con las preocupaciones de Herminio, la expresión de Christian era tranquila y serena.
De repente, giró la muñeca y agarró el Anillo de la Matanza de Sangre, preparándose para usarlo contra el señor Báez.
Sin embargo, antes de que pudiera desatar el poder del Anillo de la Matanza de Sangre, ocurrió un cambio repentino.
En ese momento, sonaron frenos urgentes y dos lujosos autos se acercaron velozmente.
Luego, las puertas se abrieron, Fermín con expresión fría, seguido