—No, por favor.
—Soy joven, no quiero morir.
—Christian, reconozco mis errores, por favor, ten piedad de mí.
Sintiendo la intensa hostilidad emanando de Christian, Néstor mostró un rostro de terror.
Como yerno de la familia Gil, tenía una vida futura llena de prosperidad y riqueza que no quería perder. Naturalmente, no deseaba morir.
Sin preocuparse por nada más, se apresuró a suplicar a Christian por su vida.
—¿Solo ahora te das cuenta de tus errores? ¿Por qué hiciste cosas malas antes?
—Gente