—¿Qué está pasando? —exclamó Ulises, con una expresión de sorpresa evidente.
Originalmente, pensó que su palma podría fácilmente dejar a Christian gravemente herido.
Sin embargo, ahora, lo inimaginable sucedió: Christian recibió directamente su golpe, ¡sin sufrir el menor daño!
¡Esto era demasiado increíble!
Si no lo hubiera visto con sus propios ojos, ni siquiera lo creería, incluso a punta de pistola.
Y eso no es todo. En un enfrentamiento entre maestros, la diferencia entre la perfección y el