—Chico, ¡te estás buscando la muerte!
El hombre de ojos de águila sonrió fríamente, destellando una mirada afilada.
Christian, un joven de tan corta edad, ¿se atrevía a competir directamente con él? ¡Esto era simplemente buscar la muerte!
¡Y él no podía estar más complacido!
Inmediatamente después, incrementó la fuerza en su palma, aplicando toda su energía, preparándose para resolver a Christian de un solo golpe.
Sin embargo, antes de que sus brillantes planes pudieran concretarse, la siguiente