Con la vista puesta en su pronta escapatoria del recinto, Genaro no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa. Sabía perfectamente que, una vez que saliera al bullicio de la multitud en el mercado negro, sería prácticamente imposible que Herminio lo alcanzara.
Ante esta escena, Christian frunció ligeramente el ceño. No había olvidado el golpe que Genaro le había propinado con la palma de la mano, y no podía permitirse verlo escapar impunemente.
En ese preciso instante, Christian levantó la mano y l