—Amalio, quizá debería decirte que esta perla es una valiosa antigüedad, con un alto valor para coleccionistas —dijo Christian con calma.
—De esta manera, si te gusta mucho, todo lo que tienes que hacer es ofertar directamente trescientos millones, y te la entregaré —continuó.
Sabía que seguir aumentando el precio no le convenía, así que optó por jugar una táctica psicológica con Amalio.
Amalio se quedó perplejo y comenzó a cuestionarse en su mente. Originalmente, pensó que la perla era una vali