—¡Señor, espera un momento!
Christian, viendo que el granjero estaba a punto de salir del recinto, se sintió impotente y decidió detenerlo.
De lo contrario, una vez que el granjero se perdiera entre la multitud caótica del mercado negro, le sería imposible encontrarlo de nuevo.
—Joven, ¿qué sucede? ¿Tienes algún asunto conmigo?
El granjero se volvió hacia Christian, con una expresión de sorpresa en el rostro.
—Me encanta esta Perla del Espíritu Puro. ¡Pagaré sesenta millones por ella! —dijo Chri