—Christian, no te pases de la raya.
—Esta vez, te dejaré ir solo por el bien de mi hermano mayor.
—Pero si vuelves a intentar sembrar discordia, no te sorprendas si soy implacable.
Claudio regañó con enojo, casi explotando por la arrogancia de Christian.
—¿Confiando en ti?
—¡Es ridículo!
Christian se burló de él, sin prestar atención a las amenazas de Claudio.
—¡Te arrepentirás!
Claudio, enfurecido, canalizó su energía verdadera y deseó poder aplastar a Christian con un solo golpe.
—Viejo, si ti