Después, siguiendo las indicaciones de Christian, se dirigió al sofá cercano y se sentó.
—Valentina, cuando comience el proceso de curación, si en algún momento no tengo suficiente energía, te necesitaré para ayudarme —dijo Christian después de reflexionar.
—Claro, no hay problema —asintió Valentina.
Con todo listo, Christian sacó una aguja de plata y la insertó una por una alrededor del meridiano de Pedro, protegiendo temporalmente su sistema circulatorio.
El veneno en el cuerpo de Pedro era ex