Carmen era la mujer de su enemigo mortal, Christian, y ahora estaba a punto de ser poseída por él, ¡y encima de eso, por la fuerza!
Esa sensación era tan estimulante que su sangre estaba hirviendo y su deseo estaba a punto de explotar.
—¿Cómo pudo llegar a esto?
—Christian, ¿dónde estás? Por favor, ven a rescatarme.
Carmen estaba llena de temor, sus ojos enrojecidos y su ánimo sumido en lo más profundo. En medio de esta crisis, volvió a pensar en Christian, esperando que él pudiera aparecer como