Aunque a regañadientes, Alejandro, después de todo, era el padre de Daniel. Respetando la autoridad de Daniel, no se atrevió a desobedecer y se arrodilló con un sonido sordo.
—¿Qué pasa? ¿Estás muy resentido?— Daniel se rio de su enojo y notó la reluctancia de Alejandro.
—No me atrevo, solo pienso que tanto Abraham como yo tomaríamos el papel de jefe de la familia, no hay necesidad de enojarte tanto—dijo Alejandro con valentía.
—¿Sin necesidad?
—Eres un tonto, ¿sabes siquiera que Abraham no es t