—Carmen, estoy preocupado de que su habilidad médica no sea suficiente y cause algún problema al abuelo—dijo Alejandro con una sonrisa incómoda, reconociendo su error y reduciendo su actitud desafiante.
—¿Y qué importa?— respondió Carmen fríamente.
—El abuelo está en una situación en la que prácticamente no se diferencia de estar muerto. Aparte de Christian, ni siquiera Antonio tiene una solución—explicó Carmen.
—Ya sea que Christian pueda curar al abuelo o no, siempre que haga su mejor esfuerzo