Capítulo 38
La cara de Leonardo se desencaja, toma fuerte de los brazos a Laura, le grita furioso sobre lo que sabe.
—¡Déjame! Me asustas, ya te dije, el pequeño tenía un collar con ese símbolo, lo vi, lo dibuje y pedí que fuera dibujado en mi piel.
Leonardo le pide una disculpa, sabe que Laura no tiene la culpa de la confusión de su cabeza, decide subirse a su caballo y hacer un viaje que no imagino.
Llega a la manada de su primo Vincenzo, pide autorización para ingresar, con la única excusa q