Una vez que Alessandro noto noto que había terminado la reunión fue hasta la oficina de Sophia, debido a su molestia no tuvo la delicadeza en llamar a la puerta, simplemente estiró el brazo y giro de la perilla ingresando de un solo movimiento.
Sus ojos se abrieron cuando encontró a Sophia hablando tranquilamente con uno de ellos a solas en el interior de la oficina de presidencia, en el rostro de Sophia había una enorme sonrisa, lo que para ella era bastante normal, para él fue el peor engaño