Rose
Una semana después
—¡Hogar dulce hogar! —dice Tabata al abrir la puerta del departamento nuevo donde ahora viviría junto a ella y Britany.
—Lo siento —dije tomando la mano de mi amiga, quien había vendido el departamento para poder ayudarme.
—¡Nada de eso! Mientras estemos bien y unidas, no importa nada más —Tabata me devolvió una sonrisa para que cambiara mi rostro triste por uno más alegre.
—Oye lo que tu amiga te dice, además esta casa también es tuya —me dice mi padre, quien nos había