Reyona estaba durmiendo, o al menos intentando dormir, cuando notó que la cama se hundía. Thomas se levantó y salió. Ella ya se lo esperaba, pues había oído vibrar su móvil, que tenía junto a él. Normalmente no solía poner el móvil tan cerca de sí, ya que siempre decía que la radiación de los móviles no debía estar cerca del cerebro, sobre todo mientras se dormía. Sin embargo, Reyona sabía que hoy era un día especial. Estaba segura de que él esperaba algo, así que no hizo ningún comentario sobr