Capítulo 17
Al otro día, luego de aquellos asesinatos, Iker despertó temprano.
Con su pijama aun puesto, con su cabello alborotado, y semi dormido, bajó las escaleras, se dirigió a la cocina, preparó café. Se sienta frente a la pantalla de su computador, abre su correo como cada mañana, y recibe los informes para ponerse al tanto, para el programa del día.
Iba leyendo muy por arriba, hasta que aquel título lo dejó boquiabierto.
—¡Mierda! No es verdad —expresó para sí mismo.
Inquieto, lee la not