Capítulo 30 – no tienes permiso de tocar mi cuerpo.
–¡Valeria! ¿Dónde te metiste? – Ezra se apoyó en su bastón y bajo hasta el primer piso, en donde Valeria se estaba tomando un agua de yerbabuena, sabía que se le venía una guerra encima con Ezra, era obvio que ella fue la culpable de la libertad de Emma y algo le decía que eso le iba a costar demasiado.
Sin embargo, la mujer jamás alcanzo a descifrar cuanto Ezra le haría pagar por aquel gesto de bondad con la chica Astley.
–¡Valeria! – siguió gritando Ezra, pero ella no le respondió – ¿Ahora ad