Capítulo 23 – comiendo de la palma de mi mano.
Dante besó a Emma con decisión, la apretó de la cintura mientras saboreaba de los labios de la chica que sabían a cereza, Emma era inexperta en el campo del amor, no había tenido un novio nunca e incluso seguía siendo virgen, así que a pesar de los nervios que sentía por estar haciendo las cosas mal, se dejó llevar por la experticia de Dante y permitió que él la guiara.
El hombre movió a Emma hasta que ella quedó acostada sobre el pequeño sofá, estando allí, pudo meter sus manos por debajo del